¿Cómo hacemos llegar nuestras noticias si los canales están saturados?
Un amigo que trabaja en una gran agencia de noticias me dijo que cuando iba al baño y volvía a la mesa de la redacción, tenía unos 30 o 40 email más. Si a ese corto espacio de tiempo le sumamos los mensajes al wasap, las llamadas, entrevistas, las videoconferencias, y los mensajes directos en redes sociales, no es fácil adivinar que los periodistas están completamente desbordados o saturados. ¿Cómo hacemos llegar nuestras noticias si los canales están saturados?. Sin duda es un problema complejo.
Pero esta es una realidad compartida, no solo por periodistas, sino por empresarios, comerciales, abogados, profesores o médicos. La saturación de datos e información, la saturación de determinados canales, define nuestra era actual. Es más, define una triste dicotomía social en el mundo laboral, entre los hiperocupados, que no tienen tiempo, frente a los que disponen de mucho tiempo, normalmente desocupados, pero ambos, hiperconectados.
¿Cómo hacemos llegar nuestras noticias si todos estamos hiperconectados e hiperocupados?
Para ponerlo en contexto, el crecimiento económico de una sociedad está ya fuertemente ligado a la hiperconexión y producción masiva de datos: Las sociedades más industrializadas son las más hiperconectadas. Estamos generando un volumen de datos, de información, que día a día crece exponencialmente. Es tan elevado, que cualquier persona es totalmente incapaz de atender este tsunami diario y poder manejarlo. No digamos llegar a la comprensión y de ahí al conocimiento, una verdadera quimera.
¿Qué sentido tiene entonces este inmenso y cada vez más inabarcable océano de datos, información, noticias y mensajes para las personas? Podemos encontrar una respuesta si echamos un vistazo a la teoría de sistemas de Niklas Luhmann. Así podemos entender que hoy día, más que nunca, quien se está verdaderamente comunicando es el propio sistema y no nosotros. Este sociólogo decía, en los años 70, que:
No los individuos, sino las comunicaciones son las unidades constituyentes y reproductoras de los sistemas sociales, añadiendo que, los seres humanos no pueden comunicar, solo la comunicación comunica.
Pareciera que vivimos en el sueño hecho realidad, de los desarrolladores de los sistemas M2M, Machine to Machine, donde los individuos hemos pasado a ser actores secundarios.
Ya sabemos cómo opera el contexto donde estamos y por dónde van los futuros más disruptivos. Nos seguimos preguntando ¿cómo hacemos llegar nuestras noticias cuando nuestro interlocutor está saturado?
Los periodistas y los profesionales de la comunicación, compartimos el mismo océano y nos llevan las mismas corrientes. Aunque a veces parezca lo contrario y pensamos que el de enfrente, está agitando el agua y me hace la vida imposible, los objetivos de ambos son igual de legítimos, y están interconectados. Pero, como veremos más adelante, periodistas y profesionales de la comunicación que trabajan para empresas o instituciones, no están en un plano de igualdad, hay una relación de dependencia y cierta jerarquía.
Ser conscientes de esta jerarquía y otras cuestiones importantes, nos ayudará a encontrar el mejor camino para hacer llegar nuestras noticias.
¿Por qué un profesional de la comunicación parece tan pesado e insistente?
Hemos recibido su nota de prensa, no hace falta que llame para confirmar
Esta es la respuesta automática del mail de muchos medios. Normalmente de agencias de noticias para evitar que el profesional de la comunicación llame al medio para preguntar si su nota ha llegado. Y, la llamada o el wasap al periodista, cinco minutos después de enviar la nota, tienen un sentido, otra cosa es que entre todos les estamos “acribillando”.
Un trabajo arduo y excelente, puede acabar en nada
Una noticia, por definición, es cuando sale publicada en un medio de comunicación, antes no es nada, no tiene vida, no existe, y hasta hacemos mal en llamarla “noticia”. Los policías disponen del principio legal de la presunción de veracidad, es decir, lo que afirmen sobre los hechos, es verdad. Los periodistas (los medios de comunicacion) tienen el poder de decidir si algo es noticia o no, sería algo así como el principio de noticiabilidad.
Así un profesional de la comunicación puede trabajar durante días o semanas, lo que considera un buen tema y enviarlo. Por el momento, ese tema es tan solo una “candidatura a noticia”, pero su trabajo ya terminó, y ya no depende del profesional, sino del periodista en cuestión, que se lo publique o no. Si ese responsable de comunicación o jefe de prensa no empieza a entregar un buen clipping, va a durar muy poco en la empresa.
Un trabajo arduo y excelente sobre un producto o servicio de una empresa, puede acabar en nada, porque no ha salido en los medios. Por lo tanto, la insistencia del profesional que está detrás, tiene mucho sentido, es obvio. Necesita saber, como mínimo, que su trabajo ha llegado y se ha leído, y si me apuran, saber qué le ha parecido al periodista. Este feedback, tan lógico y necesario, se vuelve a topar con esta ley del embudo, donde en la parte más ancha están las miles de notas de prensa y por la parte estrecha el periodista desbordado.
Pero … ¿es noticia o no?
Aquí entramos en un terreno muy delicado y sujeto a la interpretación profesional. Hay notas de prensa que llegan a las redacciones, que son muy claras, y que esconden detrás una acción publicitaria o muy comercial, nada que objetar. El periodista no quiere sentirse utilizado y que, al publicar esa noticia, sirva como escaparate publicitario de la marca, para eso hay otro departamento. Los periodistas necesitan noticias para sus lectores, para sus audiencias. Y las marcas necesitan llegar a sus clientes. Hay puntos de encuentro, la clave es encontrarlos, para comunicar bien o comunicar mejor.
Pero también hay muchas notas de prensa que sufren un verdadero calvario y nunca ven la luz. Porque nunca llegó, o no la leyeron, o no tuvieron tiempo, u otras notas de prensa más afortunadas le pasaron por encima. Ese día nuestra nota de prensa tuvo mala suerte, porque sencillamente hubo temas “más importantes”, o la actualidad se vio trastocada por tal o cual tema …finalmente el trabajo se quedó en el camino. Era, seguramente, una buena noticia nonata. No solo es cómo hacemos llegar nuestra noticia a los medios, es en qué momento llega.
Empatía, tenacidad, creatividad y búsqueda de canales alternativos
Una vez que hemos conseguido levantar la mirada y ver en la situación en la que nos encontramos, es el momento idóneo para desarrollar la empatía, en nuestra relación con los periodistas de los medios de comunicación. Y en muchos casos eso tienen que ver con armarnos de paciencia y esperar la siguiente oportunidad.
Pero algo mucho más importante: los medios de comunicación no son todos iguales, ni los periodistas, por lo tanto no los podemos tratar informativamente como un todo. Hay que saber y conocer cada medio, que temas publica y cuales no, cuál es su enfoque. Por ejemplo, si hay una periodista especializada en una serie de temas muy concretos, no podemos insistirla para que publique nuestro tema, que no tiene nada que ver con su sección y con lo que suele publicar.
Por otro lado, debemos poner en contexto nuestro trabajo, sabiendo que no todas las acciones en comunicación terminan en noticias. Es más, esta regla debe ser conocida y aceptada por los directivos de empresas e instituciones, donde muchas veces la presión que se ejerce sobre los profesionales, además de injusta, es totalmente contraproducente para los propios intereses de la marca en cuestión.
Si detrás hay un plan, una estrategia, las acciones en comunicación corporativa tiene recompensa, seguro.
Así es como debe prevalecer, ante todo, la creatividad y originalidad en la elaboración de nuestros contenidos, y en el trabajo con los medios de comunicación.
Como ya hemos visto, los canales están saturados. Hay que combinar los canales tradicionales con otros alternativos. Combinar acciones masivas, que son cuantitativas y más impersonales, con otras que persigan más un enfoque cualitativo, profundo y personalizado con el medio en cuestión. Por eso hay que buscar personalizar la comunicación, sin llegar a caer en la “comunicación de amiguetes”, que tiene corto alcance y es muy poco profesional.
No hay una receta mágica. La comunicación es un arte, nadie dijo que fuera fácil.
En Comunica Mejor te podemos ayudar a cómo hacer llegar nuestras noticias a los medios, contáctanos en info@comunicamejor.es


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